Heterodoxia

  • Stan: Yo quiero ser mujer
  • Reg: ¿Qué?
  • Stan: Quiero ser una mujer. Desde ahora quiero que me llaméis Loreta
  • Reg: ¿¿¡Qué!??
  • Stan/Loreta: Es mi derecho como hombre
  • Judith: ¿Por qué quieres ser Loreta, Stan?
  • Stan/Loreta: Porque quiero tener hijos
  • Reg: ¿¿¡Quieres tener hijos!??
  • Stan/Loreta: Los hombres también tienen derecho a tener hijos si quieren
  • Reg: Pero … ¡tú no puedes parir!
  • Stan/Loreta: No me oprimas
  • Reg: No es que te oprima Stan, ¡es que no tienes matriz! … ¿Dónde vas a gestar el feto? … ¿¡lo vas a meter en un baúl!?

Este maravilloso diálogo de la película “La vida de Brian” nos sirve para explicar, con una fina ironía, lo que supone la pseudociencia. La conclusión de que Stan no puede tener hijos no tiene nada que ver con la imposición de ninguna clase dominante, no es una cuestión negociable o discutible según se interprete la realidad. Tiene que ver con hechos reales y observables y con proposiciones que se pueden demostrar materialmente: para gestar y concebir un hijo se necesita una matriz; las hembras tienen matriz y los machos no; Stan es un macho; Stan no puede tener hijos.

¿Podemos considerar el deseo de Stan/Loreta de tener hijos una alternativa válida frente a una visión biológica inflexible impuesta por Reg como consecuencia de un adoctrinamiento científico antidemocrático?, ¿realmente Reg está oprimiendo a Stan/Loreta por decirle que no puede tener hijos?, ¿o no será que, sencillamente, la pretensión de Stan es absurda?

¿Qué es la pseudociencia?

En wikipedia podemos encontrar una definición bastante acertada del término: es una afirmación, creencia o práctica que, a pesar de presentarse como científica, no se basa en un método científico válido, le falta el apoyo de evidencias científicas o no puede ser verificada de forma fiable. Suele caracterizarse por el uso de afirmaciones exageradas o de imposible verificación, una falta de examen por parte de otros expertos, y una ausencia general de procesos para desarrollar teorías de forma racional.

Para comprender mejor su significado quizás sea conveniente recordar que entendemos por “ciencia” el conocimiento sistemático que se deriva de la observación, el estudio y la experimentación. Por lo tanto, sólo se ocupa de los fenómenos que se pueden examinar empíricamente y, contrariamente a la opinión popular, no se trata de un conjunto de hechos inmutables, sino una manera racional de hacer preguntas y evaluar las distintas respuestas posibles.

Por este motivo, las observaciones se llevan a cabo bajo condiciones controladas con el fin de reducir al mínimo el impacto de los posibles prejuicios y expectativas de los propios investigadores (es interesante aprender más sobre el sesgo cognitivo), así como las posibles influencias aleatorias del medio ambiente. La posibilidad de que el público pueda acceder a los métodos empleados y los resultados, así como una evaluación escéptica de los mismos por otros investigadores, son aspectos de suma importancia en la comunidad científica.

Por último deberemos señalar otro aspecto fundamental de la ciencia: su provisionalidad. Nos referimos a que las leyes pueden ser las mejores de conjeturas que tenemos en la actualidad, pero están sujetas a revisión si se desarrollan mejores herramientas o métodos que hagan generar nuevas conclusiones.

En definitiva, las pseudociencias tratan de apropiarse del prestigio de la verdadera ciencia aunque están muy lejos de cumplir las normas aceptadas de investigación y de verificación que existen en los campos de conocimiento legítimos que tratan de imitar.

La pseudoarqueología

Cuando hablamos de pseudoarqueología nos referimos a aquellas interpretaciones del pasado que se hacen desde fuera de la comunidad académica (aunque esto no siempre sucede así) y que rechazan la aplicación de métodos y análisis científicos generalmente aceptados. Estas interpretaciones pseudocientíficas emplean los datos históricos y arqueológicos de forma descontextualizada, en ocasiones falsifican pruebas, utilizan citas parciales de textos ampliamente reconocidos para darles un sentido erróneo, y todo ello con la finalidad de construir teorías sobre el pasado que difieren radicalmente de las aceptadas.

En términos generales podemos decir que existe la arqueología porque hay un vivo interés en la sociedad por conocer nuestro pasado. La gente estudia historia, lee libros sobre el tema (incluso las novelas históricas han incrementado enormemente sus ventas), visita los museos y los monumentos etc. Del mismo modo, también es incuestionable que existe un gran interés por la pseudoarqueología (que goza de una amplísima difusión en medios de comunicación, series de televisión etc.) y ello se debe a que quienes la practican afirman emplear el método científico aunque al mismo tiempo sus argumentos se sitúan fuera de la ciencia. No podemos dejar de recordar que la arqueología es una ciencia, sujeta por tanto a unos principios científicos fundamentados como veremos más adelante.

Habitualmente se ha asociado la pseudoarqueología con la afirmación de la existencia de civilizaciones extraterrestres, la Atlántida, la construcción de grandes monumentos como las pirámides de Egipto o Mesoamérica con ayuda de seres superiores etc., aunque también la pseudoarqueología impulsada por el nacionalismo y practicada bajo el disfraz de la arqueología académica es una práctica muy real y, de hecho, es indiscutiblemente más peligrosa para la disciplina que la charlatanería propia de muchos escritores de éxito. Reconozcamos que la propia arqueología académica es una fuente potencial de fraude, como ya sucedió en el pasado con los trágicos ejemplos de la Alemania Nazi.

Por este motivo es importante destacar que la pseudoarqueología, también llamada arqueología “alternativa” por algunos de sus defensores, no se trata de un campo de estudio seguido por gente corriente que tiene un sano interés en conocer su pasado —la llamada arqueología popular—. Mezclados en la panoplia de las arqueologías “alternativas” encontramos una serie de afirmaciones que son irracionales y contrarias a la ciencia, o, lo que es peor, nacionalistas, racistas y radicalmente falsas.

Garrett G. Fagan, profesor de historia antigua en la Universidad de Penn State, y Kenneth L. Feder, profesor de arqueología en Central Connecticut State University, han dedicado gran parte de su tiempo y esfuerzo a desenmascarar el fraude. Reconocen que su trabajo es difícil porque los libros del género se presentan con el mismo formato que los ensayos académicos, con cuadros, diagramas, notas, apéndices, bibliografías e, incluso, llegan a sostener que utilizan argumentos racionales basados en pruebas. Se escriben, publicitan, y venden como libros que exponen nuestro pasado real, y se pueden encontrar habitualmente en la sección de arqueología de las librerías. Es difícil por tanto para una persona poco versada en la historia o arqueología ser capaz de detectar la desinformación. Sentencian: no se puede justificar la arqueología “alternativa” frente a la arqueología racional, como tampoco se puede justificar el “diseño inteligente” frente la biología evolutiva.

El método de investigación en la arqueología

El objeto de investigación de la arqueología es la sociedad como totalidad histórica concreta, y se rige por regularidades y leyes generales que adquieren particularidades en cada periodo histórico. Por tanto, la arqueología es una disciplina de las ciencias sociales y su objeto de investigación no es diferente del de la historia, la sociología, la economía o la antropología. Sin embargo, no es una “rama” de la antropología ni una “ciencia auxiliar” de la historia.

A pesar de ser cierto que las ciencias históricas no pueden emplear el método de experimentación reproducible habitual en las ciencias naturales, el método de investigación estándar en historia y arqueología tiene su fundamento en el procedimiento de proposición de hipótesis mediante ensayo y error, hipótesis que son contrastadas con los datos, sometidas a escrutinio y reconsideración por los especialistas. Los arqueólogos racionales reconocen que en ocasiones las hipótesis se fundamentan en un conocimiento imperfecto e incompleto del pasado por lo que deben estar preparados para cambiar sus puntos de vista cuando aparecen nuevos datos. Este último rasgo es algo que los pseudoarqueólogos son incapaces de hacer.

Hay muchas versiones del pasado que son debatidas hasta la saciedad en libros y publicaciones especializadas, y los arqueólogos discuten las diferentes proposiciones sobre los objetos desenterrados, los métodos empleados, las interpretaciones y, de hecho, sobre prácticamente cualquier aspecto de la disciplina. Lo que subyace a esta forma de proceder es una adhesión al método universal del discurso racional, un respeto por los métodos probados y acreditados que han demostrado su utilidad (y que están sometidos constantemente a mejoras). Al contrario de lo que afirman los defensores de la pseudoarqueología, la adhesión a los procedimientos de la investigación racional no constituye un dogma o doctrina inmutable. Al contrario, son la guía básica para alcanzar resultados verificables. La capacidad para rechazar explicaciones previas una vez se han descubrimiento nuevos datos, así como la constante renovación que supone aplicar nuevos procedimientos metodológicos es el sello del método científico y uno de los medios de distinguir la investigación racional de la religión, la fantasía o la superstición.

Mi intención en este tema

Es curioso que muchas de las afirmaciones de los pseudoarqueólogos se refieran sobre todo a nuestros antepasados de Egipto y Mesoamérica, lo que da muestra de que el racismo es a menudo un factor de motivación (además del más común de todos: el dinero), en el sentido de que dan a entender que personas que no son caucásicos, o extraterrestres, no podrían contar con los medios o la inteligencia necesaria para construir esas estructuras monumentales. Es una postura intolerable.

Numerosos científicos, periodistas y divulgadores dedican una parte importante de su tiempo a escribir artículos, libros y blogs denunciando las prácticas de quienes pretenden aprovecharse del desconocimiento y la credulidad de la gente para obtener un beneficio. En la blogosfera son conocidos los nombres de J. M. Mulet con su blog Los productos naturales ¡vaya timo!, Luis Alfonso Gámez con Magonia, José Manuel López Nicolás con Scientia, César Tomé López con Experientia docet, la ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y tantos otros.

Estos grandes divulgadores me han hecho ver lo necesario que es intentar hacer entender a ese público ávido de conocer nuestro pasado que algunas de las afirmaciones de escritores de éxito (no los llamo arqueólogos o historiadores a propósito) son completamente falsas y dan una imagen de nuestros antepasados totalmente errónea. Por este motivo, como ya anuncié cuando me marché de vacaciones, voy a abrir una nueva página temática donde escribiré analizando de forma crítica y concienzuda las obras de algunos autores que se definen a sí mismos como estudiosos de la historia y nuestro pasado.

Espero que sea, como siempre, de su interés.

P.S. Como habrán comprobado, el logo que abre esta entrada contiene la palabra “heterodoxia”. He escogido este término a propósito pensando en la tercera acepción del adjetivo “heterodoxo” que incluye el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: disconforme con doctrinas o prácticas generalmente admitidas.

En este tipo de debates es fácil caer en el insulto y las agresividad verbal (o escrita). Por ello, y para demostrar que no abordo la tarea con una idea preconcebida, no juzgaré ninguna de las obras que vamos a analizar hasta haber terminado su lectura y expuesto sus argumentos, contrastándolos con el resto de datos disponibles para comprobar su validez. Entonces, y sólo entonces, ustedes mismos podrán hacer la valoración.

Referencias:

Bate, L. F. (1998), El proceso de investigación en arqueología. Barcelona: Crítica, 275 p.

Brothwell, D. y  Higgs, E. (1980), Ciencia en arqueología. Madrid: Fondo de Cultura Económica España, 768 p.

Fagan, G. G., & Feder, K. L. (2006). Crusading against straw men: an alternative view of alternative archaeologies: response to Holtorf (2005) World Archaeology, 38 (4), 718-729 DOI: 10.1080/00438240600963528

Feder, K. L. (1984). Irrationality and popular archaeology American Antiquity, 49 (3), 525-541 DOI: 10.2307/280358

Holtorf, C. (2005). Beyond crusades: how (not) to engage with alternative archaeologies World Archaeology, 37 (4), 544-551 DOI: 10.1080/00438240500395813

Michlovic, M. G. (1990). Folk archaeology in anthropological perspective Current Anthropology,, 31 (1), 103-107 DOI: 10.1086/203813







9 pensamientos en “Heterodoxia

  1. Pingback: Experiencias cercanas a la muerte (I) | Afán por saber

  2. Apuesta en pie; Y espero que no tengamos que esperar al 2029 para volver a debatir sobre estas cosas. En cualquier caso creo que es un digno colofón a nuestro largo y estrecho dialogo que en el blog, ya se parece a “Las tablillas de arcilla de Hamurabi”.
    Pero, a la vista de tu último post debo aun aclarar dos puntos:
    1) Si se piensa despacio “la realidad” es simple de definir: En primer lugar va la realidad subjetiva (RS) que se concreta en el proceso: Percepción (Por los sentidos) – Concepto (Por la razón) – Palabra (Solo un puntero, pero átomo del lenguaje). Y después, va la “presunta” realidad objetiva (RO) que se postula afirmando que toda percepción subjetiva es la percepción de una misma realidad y que por lo tanto, las diferencias entre RS y RO solo son aparentes (Solo producidas por los diferentes conceptos subjetivos). Para mí ese postulado, RO = toda RS, es falso, ya que la realidad sí es solo una, pero la percepción de la misma por cada ser humano es distinta (Diferente desarrollo de su “sexto sentido”, el sentimiento) y además, siempre incompleta. Valga como triste ejemplo de esto la infinidad de Guerras de Religión en La Historia que, promovidas por “intereses espurios”, aprovechan este error para manipular a la gente sencilla y utilizarla en la consecución de sus objetivos.
    2) Cuando digo que el Modelo Standard tiene una base matemática (Mecánica Cuántica) conceptualmente desligada de la materia (Dualidad Corpúsculo/Onda, Posición/Momento probabilísticos, acción a distancia a velocidad infinita…) no le quito valor a las matemáticas, mas bien al contrario las considero mas valiosas aun de lo que Newton pudo considerarlas ya que él supeditó todo su modelo matemático de la física a su conceptualización material y sin embargo, la mecánica cuántica “no necesita” hacerlo. No obstante y en todo caso, creo es oportuno que subraye aquí la limitación inherente a toda lógica matemática demostrada (No propuesta) por K. Gödel en 1930 (Teorema de Incompletitud). Hay una anécdota interesante sobre Gödel y Einstein (Compañeros en la Universidad de Princeton y buenos amigos) sobre esto; esta es: En una carta de Gödel a su madre se “quejaba” él de la mucha popularidad de la Teoría de la Relatividad y de la poca de su teorema; Yo estoy de acuerdo con él, creo que la digestión social del teorema de Gödel es aun hoy una “asignatura pendiente” de la humanidad.
    Un cordial saludo,
    F.
    PD/ Estaré atento a los comentarios a tu post sobre “El 12º Planeta” de Z. Sitchin; Ojala que “De guerra”; Eso si, esta vez, no empiezo yo.


    • Buenas apreciaciones y curiosa anécdota sobre Gödel que no recordaba. Hace un tiempo leí el libro que Rebecca Goldstein escribió sobre el lógico titulado “Paradoja y vida” y concuerdo contigo, el teorema de Gödel no suele explicarse bien, ni se entiende en su plenitud, además de que ha sido tergiversado en numerosas ocasiones.

      Espero sigamos debatiendo.

      Un cordial saludo.


  3. En la linea de lo aquí descrito yo también considero necesario que se desmonte la presentación de hipotesis mas o menos plausibles como ciencia; Sin embargo, si quiero decir aquí estas dos cosas:

    1) Que la generación-intuición de hipótesis, si bien no es ciencia, es siempre su primer paso y por lo tanto, siempre que estas hipotesis sean plausibles y presentadas como tales, deberían ser consideradas como frentes de investigación. Sin embargo, cuando estas hipótesis cuestionan aspectos de la ciencia ya establecidos su investigación es descartada por el stablishment científico.

    2) Que, sin embargo y coherentemente con lo anterior, la generación-intuición de hipótesis que refuerzan aspectos de la ciencia ya establecidos son aceptadas por el stablishment científico incluso antes de poder ser probadas y en especial, cuando su prueba no es factible (Hipótesis no falsables en expresión de K. Popper)

    Expongo ahora tres ejemplos actuales de lo dicho como muestra de mi “heterodoxia científica”:
    A) De la situación “1”: La hipótesis opuesta al Neo-Darwinismo (Que no al Darwinismo) propuesta por Rupert Sheldrake (Resonancia Mórfica)
    B) De la situación “2”: La hipótesis de la mutación genética aleatoria como fuente para la posterior acción de la selección natural en la evoluciónde las formas de vida. Esta hipótesis, comunmente aceptada, no es en mi opinión ni siquiera plausible pero en cualquier caso, no es falsable (Lo que la excluye como ciencia).
    C) De la situación “2”: La atribución de un único origen femenino de la población actual de Homo Sapiens (Eva mitocondrial) a una migración planetaria de 150.000 años con origen en Africa. Creo yo que, sin descartar esta hipótesis, es mas plausible la hipótesis de que la Eva mitocondrial (Y recientemente, el cromosoma Y – Adan único) respondan a una mutación genetica artificial.

    En resumen, que según yo pienso, ojala la ciencia supere algún día su actitud actual en relación con la heterodoxia ya que la que tiene es, como he tratado de explicar, prepotente lo cual, indica, como lo hace toda prepotencia, inmadurez.


    • Lo primero, gracias por comentar.

      Me parecen muy interesantes sus aportaciones así que, si le parece oportuno, le ruego profundicemos más en ellas:

      1) Coincido básicamente con lo que plantea. Soy un firme defensor de la idea expuesta por Thomas Kuhn acerca de las revoluciones científicas. Estamos inmersos en la “ciencia normal”, que supone el rechazo a priori de cambios en el paradigma existente. Permítame una pequeña cita:

      Cualquier interpretación nueva de la naturaleza, tanto si es un descubrimiento como si se trata de una teoría, surge inicialmente, en la mente de uno o varios individuos. Son ellos los primeros que aprenden a ver a la ciencia y al mundo de una manera diferente y su habilidad para llevar a cabo la transición [de paradigma] es facilitada por dos circunstancias que no son comunes a la mayoría de los demás miembros de su profesión. De manera invariable, su atención se ha concentrado intensamente en los problemas provocadores de crisis; además, habitualmente, son hombres tan jóvenes o tan novatos en el campo en crisis, que la práctica los ha comprometido menos profundamente que a la mayor parte de sus contemporáneos en la opinión sobre el mundo y sobre las reglas determinadas por el antiguo paradigma.

      Es decir, para cambiar el paradigma en aquellos casos de crisis (cuando hay algunas predicciones o hechos que no se ajustan bien a la teoría asentada) hace falta una visión nueva, fresca si se quiere, que propicie una revolución científica. En este sentido, puedo decirle que existen varias revistas científicas dedicadas a publicar artículos rechazados en otros lugares y que ofrecen puntos de vista diferentes a los paradigmas reinantes (si bien es cierto que no gozan de la misma difusión).

      2) Efectivamente, lo que afirma sucede con demasiada frecuencia. Quizás esta situación venga dada por el mecanismo actual de publicación de artículos científicos, el famoso peer review, cuyos defectos han sido ampliamente debatidos, por ejemplo aquí.

      Y ahora es cuando le rogaría me explicara mejor los tres ejemplos que expone:

      B) ¿Por qué no le parece plausible la mutación como fuente de “materia prima” para la selección natural?, ¿qué hipótesis contraria sostiene?
      C) Cuando habla de “mutación genética artificial” ¿se refiere a la posibilidad de la panspermia dirigida, por ejemplo, como explicación para el origen de la vida?, ¿opina que son correctos los postulados, por ejemplo, de Zecharia Sitchin acerca del origen del hombre y que éste fue creado intencionadamente mediante ingeniería genética por otros seres?.

      Sobre este último particular, le diré que en unos días publicaré en esta serie temática sobre heterodoxia, el inicio del análisis crítico del libro “El 12º planeta” de Zecharia Sitchin.

      Un cordial saludo


      • Pues eso, primero también, gracias por la respuesta; Mi intención al escribir no ha sido otra que compartir perspectivas sobre algo importante para mí (La evolución de la vida). Suelo hacer esto en este y algunos otros asuntos de parecida relevancia siempre que creo que hay alguna posibilidad de compartir impresiones ya que mi percepción de la realidad me mantiene al margen de todo círculo científico (Aunque los he seguido siempre hasta donde mi formación me lo ha permitido; Ingeniero, 64 años).

        Valga esta introducción no solo como la presentación que debo al responsable de un blog que por ello ya se introduce a sí mismo sino también a modo de, digamos, aviso ya que todo lo que pueda comentar en cualquier ámbito será coherente con esta idea que es fácil que me descarte como interlocutor:

        Creo que la materia es “solo” la percepción de la Realidad (Infinita mas allá del tiempo y del espacio) que permiten los cinco sentidos “admitidos” del ser humano y por ello, considero que toda óptica científico-materialista aunque valiosa en su ámbito, es insuficiente para “moverse” en ella con alguna libertad.

        Evidentemente esto implica que considere que un ser humano puede tener “mas” sentidos, y así es. En mi experiencia el sexto sentido mas común no es otro que el sentimiento; Al fin y al cabo la etimología de la palabra “sentimiento” no parece ser otra que “sentir-con-la-mente”. Pero también en mi experiencia, ni este sentido está desarrollado al nivel de los otros cinco ni, consecuentemente, lo está por igual en todo ser humano. De hecho creo que esto último es lo que hace que el diálogo con estas premisas sea tan difícil. Tanto mas, cuanto que demasiada gente (Y vuelvo con esto al contenido del epígrafe “Heterodoxia” del blog) confunde sus inevitablemente borrosas percepciones con realidades “redondas” pasando, cuando son sinceros, del arte que es donde deberían haberlas dejado en el mejor de los casos, hasta el desequilibrio síquico mas o menos serio.

        En fin, disculpas por la larga introducción y voy ya a mi opinión sobre la aleatoreidad como “materia prima” en la manifestación y desarrollo de las formas de vida:

        1) Intuyo que cualquier paso en la “explicación” de la manifestación y desarrollo de las formas de vida tiene que pasar por encontrar antes en que forma la experiencia de un ser vivo a lo largo de su vida se transmite a su progenie. Al fin y al cabo la vida en sí tiene que tener un sentido, asunto este mas serio aun que las formas que tenga de hacerlo, y solo el paso del testigo de la experiencia de vivir del ser que muere al ser que nace se lo puede dar. Y sobre esto de las “búsquedas de sentido”, de las que se puede “tener la tentación” de escapar, siempre hay que tener en cuenta que la propia construcción de una teoría de la evolución es ella misma una búsqueda de sentido mas.

        Darwin por cierto, pensaba así (Era Lamarckiano en esto aunque el establishment científico no “suele” decirlo). Apostaría un euro a que si “Darwin levantara la cabeza” se opondría rotundamente al Neo-Darwinismo por esto. Cosa que por cierto, no creo que hiciera Newton con Einstein aunque necesitara unas cuantas copas y unas cuantas semanas para aguantar el envite.

        2) La propuesta de la aleatoridad como materia prima de la selección natural surge como consecuencia de los avances en la genética de los años 50 que demostraban que los genes de un ser no se alteraban en el trayecto vital y que los genes eran la única transmisión material de un ser vivo a su progenie. Esta situación, lógicamente, amenazó los cimientos de la teoría de la evolución y lo que es peor, la resurrección del creacionismo “Mas o menos fundamentalista” que ésta parecía haber conseguido descartar y con no poco esfuerzo.

        Es de ahí, de esta situación de, digamos, pánico científico-social de donde viene la aceptación de la aleatoreidad cuando, como ya he dicho, para empezar es una hipótesis no falsable (No hay quien pueda trazar un forma de vida ligada a una mutación aleatoria ni mucho menos lo contrario) y que por lo tanto, no puede servir como base científica alguna.

        3) Sobre la aleatoreidad en sí, como hipótesis, además de no ser falsable, conviene subrayar que no deja de ser una especie de “creacionismo laico”. Para ver esto no hay que olvidar que el medio en el que un ser vivo trata de sobrevivir está haciendo exactamente lo mismo que el ser en cuestión (Aleatoriamente también, por tanto) ya que “el medio” también es vida. O sea que aquí, se cambia la imagen de un dios barbudo haciendo imágenes de barro en un precioso jardín, lo cual es al menos un símbolo con un valor poético, por una extraña “maquina” que agita moléculas en un “recipiente cósmico” hasta que “le salen cosas” lo cual, es, en cualquier caso, cosa parecida; solo le quita a la otra imagen toda la poesía. Recuerda a lo del “gen egoísta” que atribuye menos sentido a Marilyn Monroe que a sus genes y, verdaderamente, quien vea mas “sentido” en una molécula, por “interesante” que esta sea, que en la completa persona de Marilyn es no solo miope, sino además, ingenuo. En resumen que “La aleatoreidad en sí” no es otra cosa que un escape de la realidad de las cosas hacia una especie de casi-vacío que, en cualquier caso es, además de feo y absurdo, carente del mas mínimo interés-sentido.

        En resumen que yo me quedo con la “media teoría de Darwin” que ha quedado viva desde los 50 (La de la adaptación de la vida a la vida) hasta que se encuentre una solución a “1” y consecuentemente, con las hipótesis disponibles. Como ya he dicho, la mejor que yo conozco es la propuesta de R. Sheldrake de la resonancia mórfica que además de estar llena de sentido, es tanto falsable como probable estadísticamente “si se quiere hacerlo”. Eso si, no es materialista, que se le va a hacer.

        Y por último, sobre “mutación genética artificial” sí, me refiero por ejemplo a la posibilidad de la panspermia dirigida, e irónica e inevitablemente, con esto vuelvo a traer una variante del viejo asunto creacionista del señor barbudo en su jardín y soy consciente de ello. Es decir, que como símbolo poético sí, la vieja imagen me vale; Otra cosa es que “Señor o señores barbudos” y que “Jardín o jardines” puedo intuir yo. Sobre esto solo sé decir aquí que mi percepción ubica a estos señores de la panspermia en, digamos, el tercer piso del edificio de la Realidad Infinita y al proceso “natural” de la evolución en manos de otros señores, mas altos ellos, con sus, mas amplios, jardines un buen puñado de pisos mas arriba; Eso sí, aun así, bien lejos estos del infinitamente remoto ático, del Ático, quiero decir, en donde ya me cuesta mucho intuir ni “señores” ni ”jardines”.


        • Respecto a la forma en que un ser vivo transmite su experiencia a su progenie parto de que hay múltiples explicaciones.

          En términos genéticos, en la actualidad hay en marcha un interesantísimo proyecto de investigación denominado ENCODE (del que escribí aquí) que pretende descifrar los mecanismos epigenéticos. Se han detectado más de 70.000 regiones promotoras ―los lugares donde las proteínas se unen para controlar la expresión de los genes― y cerca de 400.000 regiones potenciadoras ―que regulan la expresión de genes distantes― habiendo confirmado que una gran parte del genoma (de hecho, una cantidad sorprendente) está implicada en controlar cuándo y dónde se producen las proteínas más allá de su simple fabricación. Esto es lo que puede hacer que dos gemelos idénticos tengan formas de ser, expectativas y una visión de la vida completamente diferente a pesar de compartir un genoma idéntico.

          Por lo tanto, estos marcadores epigenéticos, que están determinados por el ambiente (nuestra alimentación, educación, desarrollo social etc.) se transmiten junto con el ADN aunque no lo modifiquen (son los interruptores que apagan o encienden determinados genes).

          De otro lado, la cultura es el mejor mecanismo de transmisión de la experiencia a los descendientes. Como ejemplo extremo de esto, hay proponentes que defienden la validez del llamado Efecto Baldwin (que se apoya en la herencia Lamarckiana) que consiste básicamente en un mecanismo hereditario para la selección de habilidades de aprendizaje.

          Para Darwin, la selección natural está en el centro de su teoría pero con un postulado clave, la afirmación de que la selección natural actúa como la fuerza creativa del cambio evolutivo, es decir, que la selección natural debe contemplarse como una fuerza positiva y, por lo tanto, como causa primaria del cambio evolutivo. Para ello deben darse dos condiciones: 1º, que no haya ningún factor que imponga una dirección al cambio, y 2º, que el cambio proceda de una larga e imperceptible serie de cambios intermedios. Ejemplos de variación los hay a decenas: las plantas siguen produciendo nuevas variedades, las razas de perros etc.

          En definitiva, podemos ver la evolución como un proceso con dos pasos: primero nos encontramos con el origen de la variación hereditaria a través de la tasa de mutación de los genes―; mientras que el segundo se refiere a la selección natural, según la cual unas variantes genéticas se multiplican en los descendientes de forma más eficaz que otras. Como apunte decir que el genético R. A. Fisher demostró matemáticamente que existe una correspondencia directa entre la cantidad de variación genética y el ritmo de evolución causado por la selección natural (es lo que se conoce como teorema fundamental de la selección natural).

          Y sobre la panspermia dirigida, también he escrito algo aquí aunque, si te soy sincero, aún no he profundizado lo suficiente en la cuestión para mantener una postura suficientemente razonada. Este aspecto del debate lo tendremos que dejar para más adelante aunque siempre quedará la duda que quién creó al creador ¿no?

          De nuevo encantado de tu aportación.

          Espero seguir manteniendo debates tan interesantes como este en adelante.

          Un cordial saludo


          • He ojeado las referencias de Biología Molecular, Lamarckismo Cultural y Genética de Poblaciones que mencionas. En particular, mi enhorabuena por tu inteligente síntesis sobre el proyecto ENCODE, y mi agradecimiento; Para un lego como yo no tiene precio. Nunca había encontrado una descripción que uniera y describiera de forma tan útil lo que se sabe del terrorífico montón de moléculas que es un gen (Todo lo que usted quería saber del ADN y no se atrevía a preguntar, la llamaría yo). Me la voy a estudiar despacio y a tomar mis notas.
            Sin embargo, con la biología molecular llegamos a una encrucijada de la que ya no es fácil que salgamos por la misma puerta. Me explico, consecuentemente con mi intuición de que la materia es solo la percepción de la Realidad Infinita que permiten mis cinco sentidos, no creo que los genes, ni mutando aleatoriamente ni mutando “como sea” puedan nunca explicar la manifestación de una sola forma de vida. Sencillamente porque “A mi intuir” no basta la información de naturaleza material para eso.
            En este sentido, es divertida la apuesta de una botella de Oporto que en el 2009 hicieron L. Wolpert y R. Sheldrake (Muy británico juego este entre profesores) sobre si para el 2029 habría o no un solo caso en el que un genoma permitiera prever los detalles de un organismo vivo. Aquí tienes la descripción pública de su apuesta: http://www.sheldrake.org/D&C/controversies/genomewager.html
            Así que, nada, si te atreves, nos unimos a ambos lados de ella con una botella de Rioja de este año.
            Pero a pesar de todo esto hay mas que hablar, mucho mas que hablar en realidad. Y la clave del dialogo pendiente es esta:
            ¿Por qué la ciencia “oficial” renuncia a investigar si hay una realidad mas allá de la material y simplemente se centra en tachar de “pobre y peligroso iluso” a todo aquel que promueve esta idea?
            Para gente como yo, que pensamos que si la hay, esta postura condena a la ciencia a un fondo de saco que hace décadas ya que ahoga su desarrollo. Y no pretendemos llevar la Biblia, el Corán, o el Espiritismo a Harvard, no, esos textos son ante todo mejor o peor poesía y estamos de acuerdo en que “curiosamente” son textos susceptibles de ser utilizados para manipular personas (Como así se ha hecho, y se sigue haciendo)
            Precisamente, abogamos por lo contrario. Pensamos que solo investigando científicamente la posibilidad de una realidad no material podría afrontarse esa manipulación con contundencia ya que los avances en este terreno abrirían horizontes que verdaderamente pondrían esos textos en su contexto, que es en donde deben estar: En la poesía mística local; y no en el control social mejor o peor intencionado.
            Como digo, la propia Ciencia oficial ya ha topado con este “fondo de saco”, con la frontera de la percepción material, en un sinnúmero de situaciones. La mecánica cuántica sería la mas célebre, que buscando la quintaesencia de la materia ha acabado en el “Modelo Standard”, modelo mas bien de índole matemática que de índole material alguna. Pero hay mas situaciones como esta, muchas mas, y en biología es probablemente donde están las mas importantes hoy.
            En biología “inmaterial” hay un buen montón de oportunidades de investigación racional que están esperando; En general todas ellas aprovechando la oportunidad objetiva que ofrece el análisis probabilístico (Ni mas ni menos que un camino parecido al seguido para aceptar la “inexplicable” capacidad de predicción de la mecánica cuántica). R. Sheldrake (De nuevo Sheldrake) escribió en los 90 un libro sobre esto (Seven Experiments That Could Change the World). A estos yo añadiría, una actualización y generalización del experimento de etología “Hundredth monkey effect”. Es, por cierto, curioso como se critica este experimento (Hasta en la wikipedia); yo diría que es una crítica rara, rara… rara. Sencillamente porque si verdaderamente se quisiera demostrar la validez o la invalidez de este tan relevante efecto no habría mas que repetirlo; Vaya… vaya.
            Y en relación con mi opinión sobre la panspermia, no conocía yo bien el concepto. En realidad yo no creo que la vida en la tierra pueda haberse originado por la llegada desde el exterior al planeta de sus gérmenes en una u otra forma. Yo lo que intuyo, y estrictamente en relación con el Homo Sapiens, es una manipulación racional y sobre la superficie del planeta por agentes “presentes” y con “Nombre y apellidos” a la “Sitchin” vaya; Sin por eso aceptar la literalidad de sus muy sugerentes y divertidas historias. Y si, Yahvé, Osiris, Quetzacoalt… bien pueden ser esos nombres. Eso si, siempre manteniendo activa esta “regla de tres”: El ser humano es a Yahvé como Yavhé es a X, y como X es a Y, y como Y es a Z, y como… En fin, que en este trayecto infinito la forma y naturaleza de los “jugadores” debe cambiar, debe cambiar mucho. Tanto que sobre tu pregunta de ¿Quién creo al (primer) creador? respondería imitando a Groucho: “Si Dios se parece algo a mí… Estamos listos.


          • Antes de nada te tomo la palabra y acepto el envite. No he profundizado mucho en la apuesta que hicieron Wolpert y Sheldrake, pero ahora me lo voy a tomar más en serio y estudiar con más detalle sus proposiciones. Si te soy sincero, ahora mismo no sabría qué postura tomar así que una vez analice el tema escribiré sobre ello.

            A la pregunta que planteas de «¿Por qué la ciencia “oficial” renuncia a investigar si hay una realidad más allá de la material y simplemente se centra en tachar de “pobre y peligroso iluso” a todo aquel que promueve esta idea?» tendríamos que dedicarle muchísimo tiempo: por ejemplo, habría que comenzar por definir qué entendemos por “realidad” y “material”. En cualquier caso, debo discrepar contigo: la mecánica cuántica sí trata sobre lo material, precisamente sobre los pilares básicos de la materia; es una teoría que ofrece una explicación coherente de los datos observacionales y que ha permitido un avance tecnológico sin precedentes en la historia de la Humanidad. Es cierto que sus postulados precisan de un importante entramado matemático, pero esto no implica un alejamiento de la “realidad material” sino una formulación lógica de sus enunciados ―las telecomunicaciones, internet, etc. son impensables sin las matemáticas y son bien “reales”―

            En el campo de la biología creo que se están haciendo importantes avances a pesar de que queda mucho ―muchísimo― camino por recorrer. Quizás sea en relación a nuestra mente y su potencial donde haya que profundizar más: el proyecto CONECTOMA intenta arrojar algo más de luz sobre el tema y creo que sus resultados abrirán nuevas y excitantes vías de investigación.

            Reconozco que no había oído hablar del experimento del centésimo mono, pero prometo analizarlo también.

            En conclusión, personalmente no soy de los que creen que tengamos la última palabra en relación a muchos fenómenos o aspectos de la realidad, pero de lo que sí estoy seguro es de que el único camino adecuado para llegar a conocerlos es seguir el método científico. Y he aquí de nuevo mi intención al iniciar esta serie monográfica, la de analizar críticamente los postulados “heterodoxos” que se hacen en relación con, por ejemplo, el origen del ser humano. Por este motivo, espero que sigamos debatiendo las afirmaciones que hace Sitchin en relación a este particular en próximas entradas.


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